Tiempo en familia: Un aspecto central en el desarrollo de los niños.


Por: Felipe Lecannelier A.

 

En la actualidad estamos viviendo un momento paradójico en relación con el cuidado de los niños. Por una parte, los padres se han visto bombardeados de información sobre la crianza a través de libros, redes sociales, blogs, y prensa general. Esta información, que desafortunadamente suele ser poco actualizada y sobre la base de muy poca evidencia científica, lo que ha generado es un mayor estrés y demanda hacia los adultos. Por otra parte, vivimos en un mundo moderno donde no hay tiempo para aplicar toda la serie de consejos sobre CÓMO criar un niño feliz, inteligente, líder, empático, etc. Es decir, que la paradoja consiste en que existe mucha información, pero muy poco tiempo para aplicarla en aras del bienestar de los niños. Lo anterior refleja una realidad preocupante: ¡los padres no tienen tiempo para estar con los niños!

En un estudio que realicé hace algunos años, destinado a medir la cantidad de tiempo de calidad que los padres pasan con sus hijos, entendiendo el “tiempo de calidad” como aquel donde el adulto se encuentra 100% focalizado en el niño, sin celular, ni TV, ni realizando otras labores, nos encontramos con el sorprendente dato que las mamás pasan alrededor de 15 minutos a la semana, y los papás 12 minutos. Estos datos me sorprendieron, y aquellas personas que lo recibieron dudaron de su exactitud metodológica. Sin embargo, revisando posteriormente otras investigaciones pude constatar que no había tal error metodológico. En países con leyes laborales mas flexibles que la nuestra (como, por ejemplo, Australia) se encontró que el promedio de tiempo a la semana de las madres era de 3-5 horas, y de los padres 1-2 horas. A diferencia de mi estudio, para ellos el tiempo fue definido como cualquier momento donde el adulto está con el niño (por ejemplo, cuando lo lleva al colegio). Otros datos relevantes fueron que, a diferencia de lo que se suele pensar, no había mucha diferencia entre el tiempo de la semana y el del fin de semana. Así mismo, se evidenció que los papás triplican el tiempo con sus hijos, cuando la madre se encuentra presente. Estos hallazgos no dejan de sorprender considerando los efectos negativos que pudieran provocar en los niños.

Un gran numero de investigaciones actuales han demostrado que el tiempo es una variable fundamental para el desarrollo del niño. ¿Porqué? Desde el mundo de los niños, la presencia de los padres es una de las formas mas tangibles de la demostración del cariño y la seguridad emocional. Los padres pueden gritar a los cuatro vientos que lo aman, que es lo mas importante de sus vidas, que hacen todo para que sea feliz, pero la realidad es que eso no convence al infante, si solo experimenta ausencia. Por eso es por lo que la famosa (y muy poco demostrada) regla de que “importa más la calidad que la cantidad” parece haber sido formulada por adultos que no suelen pasar mucho tiempo con sus hijos (buscando una justificación de que 30-60 minutos de una “fiesta” compensa el haber estado ausentes durante todo el día).  Otra razón de porqué el tiempo es LA necesidad que los niños necesitan, es que actualmente se ha demostrado que ellos desarrollan apegos específicos y selectivos hacia sus educadoras de párvulo. El apego es el tipo de relación mas intensa, fundamental y formadora del desarrollo presente y futuro del infante, por lo que el rol de la educadora es casi tan determinante como el de los padres. ¡Esto obliga a un cambio urgente en las bases curriculares de la Educación Parvularia! Este cambio debería estar centrado en un mayor equilibrio entre las metas cognitivas y aquellas relacionadas con el apego y el aprendizaje socioemocional. La evidencia ha demostrado ampliamente que este equilibrio tiene mayores y mejores beneficios para el desarrollo integral del infante.

Aquellos padres (y educadoras) que están leyendo este articulo van a pensar que cómo se puede hacer para estar más tiempo con los niños, si la vida laboral y los ajetreos de lo cotidiano no lo permiten. Así mismo las educadoras pueden alegarme que cómo es posible ese tiempo de calidad con 15-20 niños en sala.

La respuesta es simple, pero su aplicación parece estar muy lejana: modificar las horas laborales de modo que respeten el tiempo en familia. Se ha demostrado que Chile es uno de los países donde mas horas improductivas se trabajan.

Por lo tanto, dado que estamos en un periodo de cambios en las políticas públicas de infancia, es de mi pensar que LA verdadera política a implementar es la reducción y flexibilidad horaria en el trabajo. De mis 20 años de atender niños y sus familias, es impactante el porcentaje de aquellos que me dicen “quiero que mis papás pasen mas tiempo conmigo”, “no me gusta cuando mi mamá llega tarde”, “prefiero estar con mis papás que venir al psicólogo”.

Esa es la voz de los niños, los que deberían ser los principales actores y gestores de estas políticas…pero la realidad ampliamente demostrada es que hasta los consejos y práctica de crianza y educativas siguen las “necesidades” económicas de un país…

 

Felipe Lecannelier A.

Doctor en Psicología Infantil.

Psicólogo clínico acreditado.

Autor de 5 libros, entre los que se cuenta “A.M.A.R. Hacia un cuidado de apego respetuoso”, y “El trauma oculto en la infancia”.

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