Fuerte inversión del BID promete mejorar la educación preescolar


Un préstamo de US$ 11,7 millones busca generar un sistema de acreditación de la calidad de los jardines infantiles.

Está apostando con todo. El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) liberó un préstamo de US$ 11,7 millones al Gobierno de Chile con la ambiciosa misión de mejorar la educación de niños en edad preescolar.

El apoyo del BID permitirá desarrollar un sistema de acreditación único de salas cuna y jardines infantiles en los centros que atienden niños de 0 a 4 años.
Marina Bassi, especialista en educación y representante del BID en Chile, cuenta que la idea es unificar el sistema de acreditación de calidad de la oferta de educación parvularia en el país. Esto incluye no sólo a los establecimientos de la Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) y Fundación Integra, sino que también incluye la oferta de instituciones privadas.

Medir los aprendizajes

“Queremos desarrollar e implementar un sistema unificado en cuanto a programas, currículos e instrumentos de evaluación, que dé cuenta de la calidad de la oferta existente”, explica.

Junto con esto, se creará de una base de datos de las condiciones de la oferta de educación preescolar en los distintos puntos del país, que se irá actualizando periódicamente.

El programa del BID también desarrollará instrumentos estandarizados para la medición del aprendizaje de los niños de 0 a 6 años, de modo de tener un diagnóstico de su apresto al mundo escolar. Además, se definirán los perfiles y competencias que deben tener los profesionales que trabajan con niños, con el fin de identificar brechas de competencias.

“Realizaremos un diagnóstico inicial de las competencias de los egresados de las carreras de educación preescolar, para poder proyectar planes de capacitación o mejora en conjunto con las universidades”, agrega Bassi.

El programa tiene una primera etapa de dos años para el diagnóstico y desarrollo de todos estos instrumentos, y luego viene la fase de la aplicación y puesta en marcha.

“Si se está trabajando fuertemente en ampliar la cobertura de la educación preescolar, creemos que es fundamental que ese crecimiento vaya acompañado de una calidad que esté certificada de alguna forma”, añade la experta del BID.