Educación parvularia: sigamos trabajando para alcanzar los desafíos de estos tiempos


El reciente debate en torno a la fiscalización y acreditación de jardines infantiles y salas cuna para garantizar estándares de calidad en la educación inicial de niñas y niños, nos lleva a plantear diversas reflexiones que hemos formulado en el último tiempo. La creación de la Subsecretaría de Educación Parvularia en el año 2015, vino a instalar una nueva institucionalidad que ha permitido reconocer a nuestra profesión como un agente relevante dentro del proceso educativo de la primera infancia, poniendo en el lugar que corresponde el trabajo que desarrollan día a día las educadoras y educadores en las aulas de jardines y salas cuna, pese a que aún gran parte de la sociedad desconoce esta importante labor.

Por otra parte, la institucionalidad ha venido a reforzar exigencias que son vitales para el correcto funcionamiento de los establecimientos educativos. Creemos que la mejora de infraestructura de los jardines y salas cunas es un anhelo que persiguen con seguridad los docentes, pues reconocemos que un espacio educativo con equipamiento y material pedagógico de calidad puede garantizar una mejor educación que responda a las necesidades, características y contextos de los niños y niñas de hoy.

Esperamos que todos los jardines (Integra, VTF, JUNJI, particulares e institucionales) cumplan con los estándares básicos para funcionar, y que incluso vayan más allá, en la búsqueda de prácticas pedagógicas que deben superar la infraestructura y poner su centralidad en el aprendizaje de los párvulos. A su vez, sabemos que es urgente la entrega de recursos por parte del Estado para aquellos jardines y salas cuna que se encuentran en franco deterioro por el paso de los años, pues no solo se trata de construir nuevos establecimientos con condiciones óptimas sino también de reparar y mejorar los ya existentes.

Durante el año 2010, en medio de la discusión por la modificación del Decreto N°315 (hoy Decreto N° 115) manifestamos una posición crítica frente al aumento de niños y niñas en aula, número que no se condice con los esfuerzos y dedicación que deben realizar las educadoras, educadores, técnicos y/o asistentes para desempeñar un trabajo que proporcione una educación y atención de calidad. Consideramos que salas con 45 niños, en los niveles de transición, dificultan el quehacer que se propone -y que debemos defender- la educación parvularia. La labor de las educadoras y educadores podrá desarrollarse de buena forma en la medida en que las condiciones que existan en el aula posibiliten y garanticen una atención y dedicación a niños y niñas, y eso implica, inevitablemente, replantearse la cantidad de párvulos por sala.

Consideramos que para fortalecer una mejor educación inicial es necesaria la capacitación para educadoras y educadores. Creemos que el Estado debe ser promotor de un proceso de perfeccionamiento permanente de los profesionales y técnicos de la educación parvularia, abriendo oportunidades gratuitas y posibilidades de acceso para los educadores. Con nuevas herramientas puestas a disposición para mejorar su labor, y con oportunidades que amplíen las capacidades que poseen los educadores, podremos avanzar en mejorías que se traduzcan en prácticas pedagógicas efectivas para potenciar el desarrollo educativo de niñas y niños.

La nueva institucionalidad, como ya lo hemos planteado, ha permitido grandes avances en materia de educación parvularia, como también la posibilidad de trazar nuevos desafíos. Sin embargo, consideramos que, aparejado a este proceso, debe existir un reforzamiento de las instituciones históricas que han volcado sus esfuerzos y convicciones para hacer de nuestra profesión un aporte real para la sociedad. La Junta Nacional de Jardines Infantiles (Junji) desde su creación en 1970, asimismo la Fundación Integra en los años noventa, jardines institucionales y, posteriormente, los jardines infantiles VTF son entidades que se han comprometido con la educación en la primera infancia, normando y regulando el funcionamiento de jardines y salas cuna y promoviendo un correcto desempeño de educadores y educadoras en cada uno de los espacios educativos (aula, comunidad y familia). Es nuestro anhelo que los jardines particulares asuman este mismo compromiso.

Nuestro papel como Colegio de Educadores de Párvulos en los debates que se avecinan es fundamental para seguir aportando en el camino de la educación parvularia, comprometiéndonos a ser parte de los nuevos procesos. Desde nuestro gremio, seguiremos trabajando para hacer de nuestra profesión una herramienta de transformación que aporte en la formación integral de niñas y niños, estimulando prácticas pedagógicas que se adecuen a las necesidades, escenarios y contextos de estos tiempos, propiciandouna educación oportuna, de calidad e integral. Sabemos y confiamos que un trabajo mancomunado entre las instituciones y entidades ligadas a la primera infancia permitirá avanzar en el fortalecimiento de una educación inicial que piense en el presente y, que, a su vez, encamine los pasos futuros de los miles de niños y niñas de nuestro país.

 

Colegio de Educadores de Párvulos de Chile